Cuevas de Cantarriján

  • Profundidad Máxima: 9 m
  • Dificultad: Baja
  • Corrientes: Nula
  • Titulación mínima: OWD

En la esquina de poniente de la playa de Cantarriján, las últimas estribaciones de la Sierra de la Almijara forman el Cerro del Sol, en cuyos acantilados se desarrolla esta inmersión. El arroyo de Cantarriján y el mar han erosionado de forma paciente y caprichosa el acantilado formando en la pared numerosas grietas, oquedades y tres cuevas de extraordinaria belleza.

Bajamos a una profundidad de 9 m (que es la máxima de la inmersión). El fondo es de arena fina y limo. Encontramos algunas manchas de alga parda donde nos puede sorprender algún caballito de mar, perfectamente camuflado, con su cola enroscada al tallo de algún alga. Llegando al acantilado, nos encontramos con una pared ricamente tapizada y con numerosos espirógrafos. La dejamos a la derecha y avanzamos rumbo oeste. Inmediatamente avistamos una gran rueda fondeada aquí hace al menos 20 años, que suele ser la guarida de un gran pulpo. Un poco más adelante la pared gira hacia dentro y llegamos a la 1ª cueva. La puerta tiene unos 3 m de anchura y casi 2 m de altura por su parte izquierda, cayendo hacia la derecha. Entramos en una sala de unos 15 m de ancho y entre 5-6 m de fondo. El suelo es de rocas sueltas a la derecha y de fino limo a la izquierda. Hay una amplia ventana en el techo que da lugar a bonitos contraluces. Está habitada por reyezuelos, congrios, brótolas y tembladeras; gambitas limpiadoras, galateas, santiaguiños, camarones espinosos y algún gobio leopardo. Salimos de la cueva y seguimos avanzando con la pared a la derecha. Llegamos a la 2ª cueva. Ésta es, en realidad, una enorme hendidura en la pared, con numerosos huecos en su fondo y grandes gorgonias de diferentes colores. Congrios, morenas y muriones habitan los huecos de las paredes. Un poco más adelante, la 3ª cueva. La entrada es angosta y suele estar flanqueada por un enorme congrio. En ésta última es en la que se hace más evidente un fenómeno que ocurre en las tres; la haloclina, la mezcla de agua dulce que emana de la sierra con agua marina.

En definitiva, una inmersión de gran interés biológico y una zona elegida por los calamares para su cortejo y desove. Desde finales de febrero hasta principios de verano podemos encontrar grandes ejemplares en pleno cortejo.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad